komo el otro día la metí..."en la karcel"...hoy le hago justicia!!!!
Blancanieves es la Preysler
• Blancanieves, que cumple ahora 50 años en el cine y muchos más en
la literatura, admite y exige, como todo mito infantil, una lectura adulta.
Blancanieves, que cumple ahora 50 años en el cine y muchos más en la literatura, admite y exige, como todo mito infantil, una lectura adulta, ya que el adulto (en este caso los hermanos Grimm), volcado en la escritura para niños, no dejar de liberar, por debajo del convencionalismo del género, sus traumas, gozos y obsesiones de persona mayor.
A Blancanieves hay que violarla. Hay que violarla literariamente, claro, para saber lo que en realidad significa. En un cine de barrio de Roma vi una vez una `Blancanieves´ porno, con personajes reales, y, aparte la excelente calidad del filme, comprendí que ahí estaba el sentido del cuento. Toda sexualidad femenina necesita cuando menos siete machos, aunque sean enanos (o precisamente porque todos somos enanos frente a la mujer en ejercicio de su sexualidad).
Los siete enanitos de Blancanieves componen un marido de tamaño natural, un ejecutivo normal de hoy, y en cada ejecutivo o `yuppi´ salen a trabajar cada mañana, según la canción del cuento, siete enanos, siete personalidades, siete almas, siete cuerpos que se han adunado penosamente, mientras se afeitaban con la philis de cabezas flotantes, para dar un hombre. Blancanieves es el primer canto al feminismo, la primera proclamación de los derechos de la mujer, que son los derechos a la pluralidad sexual, y la primera visión del hombre como enanito que se va todas las mañanas a trabajar, y además se va cantando. Hoy, quien canta por él es la radio del coche, para no dejarle pensar en su alienación. Las bandas de ejecutivos que veo cada mañana correr a sus despachos, desde mi ventano de cronista, siempre me han recordado la cuerda de los siete enanitos del cuento, orfeónicos e imbéciles, que se inmolan tecnológicamente en nombre del hogar, esa dulce cabaña que metaforiza Blancanieves.
Blancanieves tiene 50 años en el cine, pero en Grimm tiene muchos más, y en la realidad es vieja como la prehistoria. Sin embargo, se conserva sempiternamente niña, de Grimm a Disney, como las generaciones se renuevan y las de la minifalda vaquera de este año se llaman Marta en lugar de Blancanieves. Es lo que los elocuentes de antes de la guerra llamaban `el etorno femenino´. Se ha hecho del cincuentenario cinematográfico de Blancanieves un recordatorio sobre la marginación infantil. La benemérita caridad lo aprovecha todo, pero no es ésa la verdad del cuento. Blancanieves es la bruja (la Bruja no es más que su doble, vuelto contra ella, como pasa siempre). Blancanieves come la manzana del mal, como Eva, y su falsa muerte somete a los hombres. Reina desde un ataúd de cristal. Al final viene el Príncipe a liberarla, que suele ser Boyer, y se va con él en un caballo blanco financiado por el Banco Exterior, o sea que Blancanieves es Isabel Preysler, conclusión a la que no me proponía llegar, pero que sale de sí misma. A lo mejor estoy mezclando unos cuentos con otros, mas da igual, porque todos esconden el mismo mensaje. Blancanieves, metáfora femenina que encarna y reencarna, es hoy la Preysler, con su beneficio de pureza grima/disneana y su perjuicio de hombres repetidos. Blancanieves no cumple 50 años, mentira, ni 100, Blancanieves es eterna como metáfora del matriarcado y sueño del príncipe libertador, que hoy se lo dan a ellas, por entregas del corazón.

