El museo de la superstición
- Pinturas en el puerto de Horta.
No se sabe cuándo ni cómo comenzó la tradición, pero las gentes del lugar cuentan que hace ya unos años el tripulante de un velero fondeado en el puerto de Horta, en la isla de Angra de HeroÃsmo (archipiélago de las Azores), decidió dejar un recuerdo de su paso por allà e hizo un dibujo en el muro de la dársena.
Él fue el primero, pero le siguieron muchos más. Tantos, que hoy todos los muros y suelos del inmenso puerto deportivo de Horta se han convertido en un gran mural, un museo al aire libre en el que las obras de artistas anónimos que cruzan el Atlántico han sustituido el oscuro y frÃo gris del cemento de las paredes del muelle.
Entre dibujo y dibujo nació la siguiente superstición: los barcos que, por una razón u otra, no dejaron testimonio de su paso por la Marina de Horta, que es como se conoce el puerto, tuvieron accidentes. Por ello, obedientemente, todos los marineros cogen los pinceles y acaban pintando un dibujo en la pared o en el suelo. También escriben palabras alusivas a sus barcos, a ellos mismos y a su nacionalidades. Los hay que incluso estampan su firma. De lo que se trata es de dejar constancia de que se ha estado allÃ.
De hecho, no es nada raro pasear por el muelle y encontrarse a esos artistas pintando. Al final del muelle, junto a la pared, está Matthew, un irlandés que llegó con su barco hace cinco dÃas y que mañana zarpa rumbo a su tierra. Por eso ahora está trabajando en su obra. Un trébol verde, sÃmbolo de su paÃs, con el nombre de su barco y la fecha. "HabÃa oÃdo hablar de la tradición, pero no le hice mucho caso, hasta que llegué aquÃ. Cuando vi todo esto, no lo dudé. No me podÃa arriesgar. Además, es divertido dejar tu huella al final de tu estancia", explica.
Las obras se cuentan por miles y se puede encontrar de todo, aunque en la mayorÃa hay una bandera. "Es como un mapamundi", explica Manuel Nunes, un veterano marinero jubilado que pasa sus tardes contemplando los barcos que vienen y van. "Conozco casi todos los dibujos y gracias a ellos soy capaz de distinguir las banderas de muchos paÃses. Por ejemplo, de España no conocÃa las de Catalunya, Galicia, Valencia o el PaÃs Vasco. Ahora ya soy capaz de diferenciarlas todas", afirma.
Algunos, cuenta, solo firman, pero hay otros que trabajan mucho y hacen dibujos complejos: "Allà hay uno que representa la bahÃa de Horta con todo detalle. Otro es un barco pirata. Incluso hay uno que es una reproducción de la torre Eiffel".
El problema de este museo espontáneo es que todas las obras están al aire libre. Y eso hace que la gente las pise, porque muchas están en el suelo. Además, el sol y la brisa del mar las van estropeando poco a poco. "Pero da igual", indica Manuel, porque la gran mayorÃa de sus autores regresan y las vuelven a pintar, y si no, cuando están muy deterioradas otros pintan encima. "Lo importante --dice-- es dejar un recuerdo del paso por aquÃ". Y, por supuesto, volver a Horta, la cuarta marina oceánica más visitada del mundo, en la que una superstición ha dado lugar a un museo de artistas anónimos.

SerÃa muy interesante poder verlo.
besitos
yo pienso lo mismo...
en realidad no deja de ser "un libro de visitas"..pero kon otro kolor,(nunka mejor ditxo),kon un punto más humano...ke en el fondo hacemos todos..,dejar nuestra huella..,nuestro granito diario de arena..
un beso kili..
Preguntas impertinentes de las diez y media de la noche...
¿Y en qué se siferencia esto de un graffity?.... ¿?... ¿Por qué esto nos gusta más que lo otro?... je je je... No, nada yo solo preguntaba.
Beostes
porke tiene un halo misterioso...
ke, en una notxe de luna mengüante...
puede hacer ke ...
por lo menos sean pintadas kon-sentidas...je,je..